Riesgo silencioso: 4 de cada 5 viviendas autoconstruidas en el Perú no cumplen la normativa

Riesgo silencioso: 4 de cada 5 viviendas autoconstruidas en el Perú no cumplen la normativa
  • El 69% de las casas en Lima se levantan sin supervisión técnica. La fragilidad estructural convive con instalaciones eléctricas improvisadas, un factor de riesgo que se acentúa ante la presión climática sobre el sistema energético.
  • INDECO by Nexans advierte que la seguridad de un hogar no termina en la estructura: la infraestructura eléctrica interna es una variable crítica de resiliencia frente a eventos extremos.

El déficit de vivienda formal en el Perú tiene un correlato menos visible pero igual de crítico: la seguridad de lo que ya está construido. De acuerdo con el Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade), el 69% de las viviendas de Lima -y más del 70% a nivel nacional- son producto de la autoconstrucción. De ese universo, cuatro de cada cinco no cumplen con buenas prácticas de construcción, una cifra que, ante la amenaza sísmica de la capital y a la intensificación de El Niño Costero, adquiere una dimensión mayor.

El fenómeno no es marginal ni exclusivo de los sectores de menores ingresos. El centro de investigación advierte que la autoconstrucción es la regla en los estratos C, D y E, pero también alcanza a cuatro de cada diez viviendas del sector B. En promedio, una familia limeña tarda 16 años en terminar su hogar y llega a invertir alrededor de S/ 190,000, un 33% más de lo que costaría edificar de manera formal, según los datos recogidos por la Pontificie Universidad Católica del Perú (PUCP).

La raíz técnica del problema es conocida. La Dra. Sandra Santa Cruz, especialista de la PUCP, identifica tres factores que elevan el riesgo de colapso ante un terremoto: cimientos levantados sin estudios de suelo, el uso del “ladrillo pandereta” -diseñado para tabiques, no para muros portantes- en elementos estructurales, y la ausencia de confinamiento con columnas y vigas de concreto armado.

Instalaciones eléctricas: un eslabón igual de crucial

A la vulnerabilidad estructural se suma un componente que rara vez entra en el análisis: la instalación eléctrica. En viviendas edificadas por etapas y sin supervisión profesional, el cableado improvisado, los empalmes informales y los conductores sin certificación se convierten en un riesgo latente, especialmente cuando la humedad, las filtraciones y las sobrecargas por altas temperaturas someten al sistema a exigencias para las que no fue diseñado.

De acuerdo con el INEI, en mayo de 2026 la generación hidroeléctrica cayó 6,21%, lo que obligó a elevar la termoeléctrica en 27,61% para sostener la demanda. Dado que el 58% de la electricidad del país proviene de centrales hidroeléctricas -según el Minem-, las alteraciones climáticas y el mayor uso de refrigeración tensionan tanto a la red nacional como a las instalaciones internas de cada hogar. La Comisión Multisectorial ENFEN mantiene, además, la alerta de un Niño Costero que se extendería hasta el verano 2026-2027 con intensidad entre fuerte y extraordinaria.

“La discusión sobre autoconstrucción suele concentrarse en la estructura, pero la instalación eléctrica es parte de la misma ecuación de seguridad. Contar con un conductor certificado y bien dimensionado permite que la red eléctrica del hogar cuente con un sello de seguridad ante riesgos externos, sobre todo en un escenario de lluvias intensas y mayor demanda energética”, señala Mirko Males, Marketing Manager, de INDECO by Nexans.

Cuatro variables a vigilar

Frente a este escenario, INDECO by Nexans identifica cuatro puntos que reducen el riesgo eléctrico en la vivienda autoconstruida. 

  1. Priorizar conductores certificados: los cables sin norma o subdimensionados son una causa frecuente de sobrecalentamiento y cortocircuitos. 
  2. Dimensionar la instalación según la demanda futura y no solo la actual: es importante proyectar el crecimiento por etapas de la vivienda y el requerimiento de energía que supondrá.
  3. Blindar la instalación frente a la humedad y las filtraciones: la canalización, el aislamiento y la protección de puntos críticos es fundamental, en especial, ante un escenario de lluvias.
  4. Incorporar asistencia técnica profesional: la red eléctrica necesita de un técnico calificado, al ser un componente que concentra buena parte del riesgo del hogar.

“Cerrar la brecha de viviendas seguras exige una mirada integral de estructura y electrificación. La misma resiliencia que hoy se exige a la red eléctrica nacional frente a El Niño debe llevarse al hogar, donde millones de familias peruanas conviven a diario con un riesgo que puede mitigarse con decisiones informadas y materiales adecuados”, finaliza Mirko Males.

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