¿Cómo enseñar pensamiento crítico en la era de la IA?
El rector de la UTP, Jonathan Golergant, destaca la importancia de formar estudiantes capaces de utilizar la inteligencia artificial con criterio y pensamiento crítico.
La irrupción de herramientas de inteligencia artificial generativa ha cambiado la forma en que estudiantes y profesionales acceden a la información. Hoy es posible obtener respuestas y resúmenes completos en cuestión de segundos, una realidad que abre nuevas oportunidades para el aprendizaje, pero que también plantea desafíos importantes para la educación superior.
En ese contexto, el rector de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), Jonathan Golergant, sostiene que el debate no debería centrarse en prohibir estas herramientas, sino en enseñar a utilizarlas de manera responsable. “La discusión ya no pasa por si los estudiantes deben usar inteligencia artificial o no. El verdadero desafío es enseñarles a utilizarla con criterio, entendiendo sus posibilidades, pero también sus limitaciones”, señala.
Diversas investigaciones recientes sugieren que un uso excesivamente pasivo de la IA podría afectar procesos vinculados con la reflexión, la memoria y la construcción de ideas propias. Frente a ello, Golergant considera que las universidades tienen la responsabilidad de fortalecer competencias como el análisis, la argumentación y el pensamiento independiente. Según explica, “la inteligencia artificial puede ayudarnos a ser más eficientes, pero no puede reemplazar nuestra capacidad de cuestionar, interpretar contextos o tomar decisiones complejas. Esas seguirán siendo competencias profundamente humanas”.
Pensamiento crítico y empleabilidad
Para el rector, esta discusión también tiene una dimensión vinculada a la empleabilidad. A medida que las tareas más rutinarias son automatizadas, las organizaciones demandan cada vez más profesionales capaces de resolver problemas, adaptarse a entornos cambiantes y ejercer criterio frente a situaciones complejas. En ese sentido, considera que “en un entorno donde las respuestas son cada vez más accesibles, la ventaja estará en quienes sepan hacer mejores preguntas, evaluar la calidad de la información y construir una mirada propia sobre los problemas”.
Para Golergant, el reto de las universidades no es competir con la inteligencia artificial, sino fortalecer aquellas capacidades que la tecnología no puede reemplazar. En ese sentido, sostiene que “preparar a los jóvenes para el futuro no significa únicamente enseñarles nuevas herramientas tecnológicas. Significa ayudarlos a desarrollar las capacidades que les permitan utilizarlas de manera responsable, ética y orientada a generar valor para la sociedad”.

