Bruxismo: ¿qué es, cómo identificarlo y cuándo acudir al odontólogo?
Rechinar o apretar los dientes puede provocar fracturas dentales, dolores de cabeza y alteraciones del sueño cuando es frecuente o intenso y no se recibe atención.
El estrés, la ansiedad y el ritmo acelerado de la vida cotidiana afectan la salud emocional y también pueden manifestarse en la boca a través del bruxismo. Se trata de un trastorno que lleva a las personas a apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, muchas veces mientras duermen y sin ser conscientes de ello.
La Dra. Vanessa Bermúdez García, directora de Gestión Académica de la carrera de Odontología de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), explica que esta condición se presenta por la hiperactividad de los músculos de la masticación y está estrechamente relacionada con factores físicos y emocionales.
“Actualmente observamos más casos de bruxismo debido al estilo de vida moderno, marcado por el estrés constante, la sobrecarga laboral o académica y la falta de un descanso adecuado. Todo ello genera una tensión que el organismo muchas veces expresa mediante el rechinamiento de los dientes”, señala.
El bruxismo puede presentarse durante el día, mientras la persona permanece despierta, o durante la noche, cuando resulta más difícil detectarlo, según la odontóloga. Aunque en muchos casos pasa desapercibido, con el tiempo puede ocasionar daños importantes en la salud bucal y afectar la calidad de vida.
Señales que no deben ignorarse
Una de las principales dificultades para diagnosticar el bruxismo es que muchas personas desconocen que lo padecen. Sin embargo, existen síntomas que pueden servir como señales de alerta.
Entre ellos destacan el dolor o cansancio en la mandíbula al despertar, dolores de cabeza frecuentes, especialmente en la zona de las sienes, sensibilidad dental sin causa aparente y chasquidos al abrir o cerrar la boca. En algunos casos, son los familiares o la pareja quienes advierten el rechinamiento de dientes durante la noche.
“También podemos identificar el problema cuando observamos un desgaste progresivo de los dientes o pequeñas fracturas que no responden a otras causas. Ante cualquiera de estos signos es importante acudir al odontólogo para realizar una evaluación oportuna”, indica Bermúdez.
Si no se recibe tratamiento, el bruxismo puede provocar un desgaste severo del esmalte dental, fracturas de piezas o restauraciones, fisuras e incluso movilidad dental. Además, las molestias musculares y los dolores persistentes pueden afectar la concentración, disminuir el rendimiento en el trabajo o los estudios y alterar la calidad del sueño.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Aunque cualquier persona puede desarrollar bruxismo, algunos grupos de personas presentan una mayor predisposición. Entre ellos se encuentran estudiantes universitarios y jóvenes profesionales sometidos a altos niveles de exigencia, niños y adolescentes durante etapas de evaluación escolar, así como personas con rasgos perfeccionistas, competitivos o con elevados niveles de ansiedad.
Asimismo, el consumo excesivo de café, bebidas energéticas, cigarrillos, vapeadores o alcohol puede favorecer la aparición del problema, al igual que padecer trastornos del sueño como el insomnio o la apnea.
Cómo controlar el bruxismo
La directora de Gestión Académica de Odontología de la UTP precisa que el bruxismo no tiene una cura definitiva, pero sí puede controlarse mediante un tratamiento integral que combine la atención odontológica con cambios en los hábitos diarios.
Entre las alternativas más utilizadas se encuentran las férulas de descarga elaboradas por el odontólogo para proteger los dientes durante la noche, la fisioterapia para relajar la musculatura facial y cervical, así como estrategias para controlar el estrés, como la práctica de ejercicios de respiración, meditación o el acompañamiento psicológico cuando sea necesario.
Además, recomienda mantener una buena higiene del sueño, evitando el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir, reducir el consumo de bebidas con cafeína y energizantes durante la tarde y la noche, evitar alimentos excesivamente duros y realizar actividades recreativas o deportivas que contribuyan a disminuir la tensión acumulada.
“El tratamiento no debe enfocarse únicamente en proteger los dientes. También es necesario identificar qué está originando el bruxismo para controlar el problema desde su causa. Una evaluación profesional permitirá determinar el tratamiento más adecuado y prevenir complicaciones que, con el tiempo, pueden comprometer la salud bucal e incluso derivar en la pérdida de piezas dentales”, concluye la especialista.

