En medio de la fiebre mundialista, la única cancha escolar FIFA Quality Pro del Perú celebra su primer año con más de mil estudiantes beneficiados
La pasión por la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo se vive en los estadios de Norteamérica, sino también en Lima, donde niños y adolescentes entrenan en la primera infraestructura deportiva escolar certificada con estándares FIFA, un espacio que se ha consolidado como referente nacional y demuestra cómo una cancha de alto nivel puede transformar la formación de futuras generaciones de deportistas.
Ubicada en el Colegio de la Inmaculada Jesuitas, este campo de juego hizo historia al convertirse en el primero del Perú en recibir la certificación FIFA Quality Pro, la máxima distinción para superficies de césped sintético. A un año de su funcionamiento, más de mil escolares ya se han beneficiado de esta área que alberga actividades académicas, entrenamientos, talleres de fútbol, campeonatos y que, además, representa un punto de encuentro para padres de familia y exalumnos.
“Desde su inauguración no solo ha elevado las condiciones para la práctica deportiva, sino que también se ha convertido en una herramienta clave para la formación integral de los alumnos. En ella fortalecen habilidades y valores como el trabajo en equipo, la disciplina, el liderazgo y la perseverancia, que son esenciales para su desarrollo dentro y fuera de las aulas”, afirma Jorge Caballero, director del Colegio de la Inmaculada Jesuitas.
La certificación FIFA Quality Pro se concede luego de superar rigurosas pruebas técnicas relacionadas con el comportamiento del balón, la absorción de impactos, la seguridad de los jugadores y las condiciones generales de juego. Cuando fue inaugurada, la cancha marcó un precedente en el país al alcanzar un estándar que continúa siendo poco común en el fútbol profesional peruano.
En un contexto marcado por la expectativa que genera la Copa Mundial de la FIFA 2026, esta cancha acerca a la comunidad estudiantil del Colegio de la Inmaculada Jesuitas a condiciones de juego comparables a las utilizadas en escenarios de competencia internacional, demostrando que la inversión en infraestructura de calidad puede tener un impacto directo en la formación y el desarrollo del talento deportivo desde la etapa escolar.
Con dimensiones de 68 por 111 metros, el terreno de juego ha acogido durante su primer año entrenamientos, campeonatos y talleres de fútbol dentro y fuera del horario escolar, consolidándose como uno de los espacios con mayor uso en el colegio. Además de servir diariamente para la formación de los estudiantes, la cancha se ha convertido en el escenario perfecto para campeonatos de fútbol de padres de familia y exalumnos, fortaleciendo la integración y el sentido de comunidad entre distintas generaciones vinculadas a la institución.
“Creemos que brindar a los estudiantes entornos de calidad es una inversión en su desarrollo integral. El deporte forma parte esencial de una propuesta educativa jesuita porque contribuye al bienestar físico y emocional de niños y adolescentes, fortalece habilidades para la vida y genera espacios de convivencia positiva. Los resultados que hemos visto durante este primer año reafirman la importancia de seguir impulsando iniciativas que beneficien a toda nuestra comunidad educativa”, sostiene Jorge Caballero.
Además de su calidad técnica, el complejo recreativo destaca por incorporar criterios de sostenibilidad. Para la instalación del césped sintético se empleó un relleno elaborado con corcho y fibra de coco, alternativa que reemplaza al caucho tradicional y reduce el impacto ambiental de este tipo de superficies.
Mientras figuras como Messi, Kylian Mbappé, Jude Bellingham o Vinícius Jr. acaparan la atención en el Mundial, cientos de niños y adolescentes peruanos continúan desarrollando su pasión por el fútbol en un campo de juego diseñado bajo estándares reconocidos por la FIFA, una muestra de cómo la formación deportiva también se fortalece desde las aulas.

