Doble evento de El Niño en 2026: Marsh alerta sobre una brecha crítica en la resiliencia financiera de las empresas peruanas

Doble evento de El Niño en 2026: Marsh alerta sobre una brecha crítica en la resiliencia financiera de las empresas peruanas
  • La confluencia de un Niño Costero “fuerte” y un Niño Global que se intensificaría a fines de año eleva exponencialmente el riesgo sistémico para las organizaciones.
  • De acuerdo con la encuesta de adaptación climática de 2025 de Marsh, el 32% sufrieron una pérdida o interrupción debido a los impactos de fenómenos meteorológicos extremos en los últimos 3 años.
  • En los últimos eventos relacionados con El Niño los principales sectores afectados fueron energía, pesca, infraestructura / construcción y el agrícola.

El Perú enfrenta un doble evento de El Niño en desarrollo. Según el Comité Multisectorial ENFEN (Comunicado Oficial N.° 11-2026), al Niño Costero activo frente a las costas peruanas se suma un Niño Global en el Pacífico central, con alta probabilidad de alcanzar magnitud fuerte hacia fines de 2026 y un riesgo de acoplamiento de ambos fenómenos entre el cierre del año e inicios de 2027.

Frente a este escenario, Marsh, firma líder global en riesgos, estrategia y personas, a través de su unidad de gestión de riesgo, advierte que la mayor amenaza para las empresas no radica en la categoría final del fenómeno, sino en una pregunta que pocas gerencias se han formulado con rigor: ¿cuánto podrían perder sus activos ante un evento extremo y cuántas semanas de interrupción puede absorber financieramente el negocio?

No es una inquietud teórica. De acuerdo con la Encuesta de Adaptación Climática 2025 de Marsh, el 32% de las organizaciones de la región sufrió una pérdida o interrupción por fenómenos meteorológicos extremos en los últimos tres años. Pero haber sido afectado —o estar preocupado— no equivale a estar preparado.

La brecha de resiliencia: protección física vs. solvencia financiera

La experiencia de los eventos de 2017 y 2023 dejó avances importantes en el resguardo de activos: muchas organizaciones reforzaron muros de contención, optimizaron drenajes y actualizaron protocolos de emergencia. No obstante, Marsh identifica una preocupante falta de preparación en el plano financiero: el daño visible a la propiedad es apenas la punta del iceberg.

“El daño material a instalaciones y equipos es lo más visible, pero debajo de la superficie están los riesgos que realmente comprometen la viabilidad del negocio: la interrupción de la cadena de suministro, la imposibilidad de operar, la pérdida de ingresos y el impacto en las personas. La mayoría de las empresas no ha dimensionado el impacto de una paralización prolongada en su liquidez, ni si sus programas de seguros reflejan el valor real expuesto a pérdida. El Niño ya no es solo un riesgo operativo; es un riesgo estratégico que debe integrarse al mapa de riesgos corporativo”, señaló Orlando Rivera, Líder de Soluciones de Consultoría para Marsh Perú.

“Y el momento de actuar es ahora: renegociar coberturas, ampliar límites o contratar nuevas protecciones toma meses, y a medida que el doble evento se consolide hacia el segundo semestre, el mercado endurecerá sus condiciones”, agregó.

Tres frentes que las gerencias deberían evaluar de inmediato

Con base en la siniestralidad histórica de El Niño en el Perú —donde el Niño Costero de 2017 dejó pérdidas aseguradas estimadas en USD 660 millones, con USD 494 millones efectivamente indemnizados (datos de la SBS), e impactó con fuerza a los sectores de energía, pesca, infraestructura y agroindustria—, Marsh identifica tres frentes críticos:

  1. Estrés financiero y capacidad de absorción. Un siniestro severo no solo destruye activos, paraliza la generación de ingresos mientras los costos fijos siguen corriendo. Las gerencias deben determinar cuántas semanas de inactividad soporta su caja operativa, evaluar si una interrupción prolongada gatillaría el incumplimiento de las condiciones financieras pactadas con sus bancos (covenants) y verificar que los contratos con clientes y proveedores incluyan cláusulas de fuerza mayor vigentes.
  1. Cadena de valor y proveedores críticos. Una planta o un fundo agrícola puede estar físicamente intacto y, aun así, quedar inoperativo si se bloquean las rutas logísticas, falla un proveedor no identificado como crítico o se interrumpen servicios básicos como agua y energía. A esto se suma el ausentismo laboral derivado de emergencias sanitarias asociadas al clima. Mapear a los proveedores críticos y verificar sus propios planes de continuidad es hoy una necesidad concreta, no un supuesto teórico.
  1. Infraseguro y falsa sensación de protección. Confiar en que las pólizas de años anteriores siguen siendo suficientes es un error frecuente. La brecha entre la pérdida potencial real por paralización y la cobertura de lucro cesante efectivamente contratada puede ser significativa en sectores altamente expuestos como agroindustria, energía e infraestructura. Además, muchas pólizas exigen el cumplimiento de “garantías de ingeniería” —mantenimiento de techos, limpieza de canales, refuerzo de muros—. Si al momento del siniestro se demuestra que esas medidas no se ejecutaron, la aseguradora puede declinar el pago o aplicar deducibles más altos.

De la reacción a la estrategia

El análisis histórico de Marsh evidencia un cambio estructural en el clima de negocios local. El intervalo de ocurrencia de El Niño en el Perú se ha reducido de un evento cada 19 años, en promedio, a uno cada seis.

“El Niño ya no puede gestionarse como un evento excepcional que ocurre una vez por década. Es hoy una variable recurrente del entorno de negocios peruano. Las organizaciones que internalicen el riesgo climático en su planificación financiera y operativa —y no solo como un protocolo de emergencia— no solo estarán mejor protegidas: tendrán una ventaja competitiva real”, concluyó Rivera.

Con el doble evento aún en desarrollo, las empresas cuentan con una ventana de pocos meses para evaluar su exposición y reforzar su resiliencia —una ventana que se acorta a medida que el fenómeno se consolida hacia el segundo semestre.

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