Autonomía eléctrica en tiempos de alzas

Autonomía eléctrica en tiempos de alzas

Por: Domingo García-Huidobro, CEO de RUUF.

Cada cierto tiempo volvemos al mismo punto: la discusión pública se concentra en los nuevos aumentos de la tarifa eléctrica, en los ajustes regulatorios y en cuánto más subirán las cuentas en los próximos meses. El debate se instala en el problema, pero rara vez profundiza en la solución. Y lo cierto es que hoy las soluciones existen, están disponibles y son cada vez más accesibles para miles de familias en Chile.

En vez de seguir atrapados en la lógica de cuánto subirá la luz, deberíamos preguntarnos cómo ayudamos a que más personas dejen de depender completamente de la red eléctrica tradicional. La tecnología ya dio ese salto. Los sistemas solares domiciliarios con baterías permiten que los hogares generen su propia energía, almacenen los excedentes y reduzcan de manera significativa su cuenta mensual. No es una promesa a futuro: es una realidad técnica y económica disponible hoy.

La incorporación de baterías -que permiten almacenar energía para usarla en la noche o en horarios punta- cambia por completo la ecuación. Ya no se trata solo de “ahorrar un poco”, sino de independizarse parcialmente de un sistema cuyos costos no controlamos. Familias que antes solo podían resignarse a pagar cuentas cada vez más altas, hoy pueden tener mayor control sobre su gasto energético y proyectar con mayor certeza sus finanzas.

Además, el argumento de que la energía solar es inaccesible para la mayoría de las personas ya no se sostiene. Hoy existen alternativas de financiamiento innovadoras que permiten instalar paneles sin grandes desembolsos iniciales, pagando en cuotas que muchas veces son equivalentes o incluso menores al ahorro generado en la cuenta eléctrica. Es decir, la transición energética en el hogar no tiene por qué ser un lujo: puede ser una decisión financiera inteligente.

Sin embargo, poco de la discusión pública y de la cobertura mediática apunta hacia este cambio de paradigma. Seguimos enfocados en el síntoma -el alza tarifaria- y no en la transformación estructural que permitiría a las personas recuperar el control. Producir tu propia electricidad no es solo una decisión económica; es una declaración de autonomía y una contribución concreta a una matriz energética más limpia y descentralizada.

El llamado es claro: dejemos de mirar únicamente el problema y empecemos a impulsar con fuerza las soluciones. Si queremos proteger a las familias del impacto de las alzas y avanzar hacia un sistema más sostenible, debemos facilitar que más hogares generen su propia energía. La tecnología está lista, el financiamiento existe y el momento es ahora. La verdadera conversación no debería ser cuánto subirá la luz, sino cuántas casas más se sumarán a la cuenta de la luz.

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