El crecimiento inmobiliario de Lima plantea nuevos retos para la planificación urbana
El avance de nuevos proyectos pone sobre la mesa la necesidad de planificar el crecimiento de la ciudad considerando infraestructura, servicios básicos, sostenibilidad y calidad de vida.
Lima continúa creciendo y con ello también aumenta la construcción de viviendas y nuevos proyectos inmobiliarios. Sin embargo, este desarrollo plantea una pregunta que será cada vez más importante: ¿la ciudad cuenta con la planificación y la infraestructura necesarias para sostener el crecimiento de los próximos años?
Para Cristian Morales, fundador y gerente general de Nova Hábitat, el desarrollo inmobiliario debe analizarse más allá de la construcción de una vivienda. “Cuando se desarrolla un proyecto no solo se está construyendo dentro de un terreno, también se está interviniendo en una ciudad. Por eso es importante mirar qué está pasando alrededor, qué servicios existen y qué necesidades tendrá esa zona en los próximos años”, señala.
Uno de los principales retos está relacionado con la planificación urbana. Lima viene creciendo de manera constante y requiere una visión de largo plazo que permita determinar hacia dónde debe expandirse la ciudad, dónde se concentrará la vivienda y qué infraestructura será necesaria para acompañar ese crecimiento.
En este escenario, el rol de las autoridades y de los desarrolladores resulta fundamental. Las normas urbanísticas y los planes de desarrollo deben establecer una hoja de ruta clara para el crecimiento de la ciudad, mientras que el sector inmobiliario debe considerar estas condiciones desde la etapa de planificación de cada proyecto.
“Necesitamos que exista una relación más cercana entre lo que se planifica para la ciudad y lo que finalmente se construye. El desarrollador debe conocer las características y necesidades de la zona antes de plantear un proyecto, porque eso permite tomar mejores decisiones y evitar que el crecimiento se produzca sin considerar lo que ocurrirá alrededor”, explica Morales.
Otro de los puntos que genera preocupación es la capacidad de los servicios básicos para acompañar la expansión urbana. El abastecimiento de agua potable y las redes de alcantarillado son elementos que deben ser considerados frente al crecimiento de la población, al igual que la disponibilidad y capacidad del sistema energético.
Para Nova Hábitat, estos factores deberían formar parte de la evaluación de cualquier nuevo desarrollo. No se trata únicamente de determinar cuántas viviendas pueden construirse, sino de analizar si la zona cuenta con las condiciones necesarias para recibir a nuevos residentes y qué impacto tendrá el proyecto en su entorno.
A esto se suma la necesidad de incorporar criterios de sostenibilidad en los nuevos proyectos. “La sostenibilidad no debería verse como un elemento adicional, sino como parte de la manera en que debemos pensar la vivienda. Desde el diseño se pueden tomar decisiones para utilizar mejor el agua y la energía, aprovechar la iluminación y ventilación natural e incorporar áreas verdes y soluciones que hagan más eficiente el proyecto”, sostiene el ejecutivo.
En esa línea, la empresa plantea que los nuevos desarrollos inmobiliarios deben buscar una relación más directa con la ciudad. La ubicación, los accesos, los espacios públicos, las áreas verdes y la conexión con los servicios de la zona son aspectos que también deben ser considerados al momento de diseñar un proyecto.
“Desde Nova Hábitat buscamos que nuestros proyectos sean parte de la ciudad y que puedan aportar a su entorno. El crecimiento inmobiliario va a continuar, pero el verdadero desafío está en hacerlo de manera responsable, pensando no solo en la vivienda que entregamos hoy, sino en la ciudad en la que queremos vivir mañana”, concluye Morales.

