Perú destaca por el bajo costo del ocio en Latinoamérica, aunque el tiempo libre es limitado
- Siete de cada diez peruanos tienen tres horas o menos libres en un día de trabajo o estudio, según un nuevo análisis de Betsson.
Pagar menos por el ocio no significa necesariamente tener más oportunidades para disfrutarlo. Un nuevo análisis de Betsson, sobre el costo del tiempo libre en Latinoamérica sitúa a Perú entre los mercados donde una misma rutina de ocio resulta relativamente más asequible, pero también revela una paradoja: es el país con menos tiempo libre potencial de los 16 analizados.
El estudio compara el costo de una cesta anual de ocio- que incluye restaurantes, bares, gimnasio, tenis, cine, conciertos y eventos deportivos- con las horas que potencialmente quedan disponibles después de descontar el trabajo y ocho horas diarias de sueño.
Al analizar los datos, Perú ocupa el puesto 14 de 16 del índice de costo de tiempo libre, con una puntuación de 86,4, un 14 % por debajo de la media regional. Solo Paraguay y Bolivia registran un costo relativo menor.
La cesta anual analizada ronda los 1.013 USD, la segunda más barata del estudio. Sin embargo, Perú dispone de unas 3.594 horas de tiempo libre potencial al año, la cifra más baja de los 16 mercados. En Argentina esa misma cesta ronda los 1.179 USD, en Chile los 1.193 USD y en Brasil alcanza los 1.489 USD.
Los peruanos cuenta con menos tiempo libre
La diferencia entre el tiempo potencial y el tiempo que queda realmente disponible se hace más evidente al analizar las respuestas. Al descontar los desplazamientos, las tareas de la casa, los cuidados y otras necesidades básicas, el 69 % de los peruanos dispone de tres horas o menos para sí mismo en un día de trabajo o estudio.
Para el 44 % el margen se reduce a dos horas o menos, mientras que un 13 % solo cuenta con menos de una hora o directamente ninguna.
Mientras tanto, el precio continúa siendo la barrera más citada para renunciar a un plan, aunque en el Perú la diferencia con otras barreras es mucho menor que en Argentina o Chile: el 19 % señala el costo, frente al 14 % que menciona el cansancio y el mismo porcentaje que apunta a la falta de tiempo.
Cuando los peruanos deciden invertir su dinero en entretenimiento, los conciertos y festivales destacan claramente. El 18 % gastó más de 300 USD en esta categoría durante los últimos 12 meses, mientras que un 14 % superó esa cantidad en restaurantes y vida nocturna.
FOMO y atención dividida: el impacto de la redes
El análisis realizado por Betsson revela además que seis de cada diez peruanos compró una entrada por FOMO y casi el 80 % perdió un momento de ocio por mirar otra pantalla
En ese sentido, la presión por no quedarse fuera también tiene un peso especialmente en nuestro país. El 61 % compró durante el último año una entrada para un evento al que inicialmente no pensaba asistir, después de verlo en redes sociales, escuchar hablar de él o temer quedarse fuera de la conversación.
Las redes sociales son el principal detonante: el 41 % reconoce que ver publicaciones o vídeos sobre un evento hizo que le empezara a interesar.
Y ese impulso puede seguir creciendo después de que las entradas se agoten. El 63 % estaría dispuesto a pagar más que el precio original en una plataforma de reventa: un 34 % aceptaría un sobreprecio de hasta el 10 %, un 19 % pagaría entre un 11 % y un 25 % adicional y uno de cada diez superaría incluso esa cantidad.
Pero estar en el evento tampoco garantiza estar completamente pendiente de lo que ocurre. El 59 % reconoce que alguna vez ha estado más preocupado por grabar o compartir un momento que por disfrutarlo, mientras que el 63 % utiliza otro dispositivo, al menos algunas veces, cuando sigue una retransmisión en directo.
La mensajería vuelve a ser el uso más habitual de esa segunda pantalla: el 68 % recurre a WhatsApp u otras aplicaciones mientras sigue el evento.
Y aquí aparece uno de los datos más llamativos del estudio: casi ocho de cada diez peruanos reconocen haberse perdido alguna vez un momento importante o haber tenido que buscar una repetición por estar pendientes de otro dispositivo.
En definitiva, el análisis de Betsson demuestra que en Perú el reto del ocio no radica en su precio, sino en la falta de tiempo para vivirlo y en la constante distracción digital durante el disfrute. Así, el peruano enfrenta el desafío de gestionar jornadas cada vez más ajustadas mientras intenta conectar verdaderamente con momentos de entretenimiento.

