Practicantes: ¿cuándo un convenio formativo puede convertirse en una relación laboral?
Sunafil recordó en agosto los principales casos que pueden generar la desnaturalización de los convenios formativos. Rodríguez Abogados & Asociados explica qué deben revisar empresas y practicantes para prevenir contingencias laborales.
Las prácticas preprofesionales y profesionales tienen una finalidad formativa y deben desarrollarse bajo las condiciones establecidas en el convenio. Estos son los principales puntos que ambas partes deben considerar:
1. Las funciones deben estar relacionadas con la formación
Las tareas asignadas deben guardar relación con los estudios y con los objetivos establecidos en el convenio.
2. Respetar la jornada máxima
Las prácticas preprofesionales tienen un límite de 6 horas diarias o 30 semanales, mientras que las profesionales pueden llegar a 8 horas diarias o 48 semanales.
3. Formalizar correctamente el convenio
El documento debe estar suscrito antes del inicio de las actividades y cumplir con los requisitos establecidos por ley.
4. Evitar que la práctica reemplace un puesto laboral
El practicante no debe ser utilizado para cubrir permanentemente las funciones de un trabajador ni realizar labores ajenas a su formación.
5. Revisar cualquier cambio en las condiciones
Si las funciones u horarios varían durante la práctica, es importante verificar que estos cambios mantengan la finalidad formativa del convenio.
Una práctica correctamente gestionada permite que el estudiante o egresado adquiera experiencia profesional y, a la vez, que la empresa desarrolle programas de formación dentro del marco legal. Revisar periódicamente las condiciones del convenio es una medida sencilla para prevenir futuros conflictos y contingencias laborales.

