Insuficiencia cardíaca canina: señales pueden confundirse con el cansancio de la edad
- Muchos tutores de animales confunden el cansancio y la falta de actividad de sus mascotas con los años, ignorando una enfermedad silenciosa que afecta al 10% de los perros1.
- De acuerdo con María Lourdes Velarde, decana de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Científica del Sur, cuando la mascota presenta síntomas como falta de energía, jadeos constantes, tos seca, encías blancas y lengua morada, estos podrían indicar insuficiencia cardíaca.
- La vocera enfatiza la importancia de realizar controles médicos, al menos una vez al año, en perros de edad avanzada para el diagnóstico oportuno de esta y otras afecciones.
La insuficiencia cardíaca es uno de los problemas más comunes en los perros. La afección se presenta entre el 10% y 15% de los pacientes que van a consulta[i], sin embargo, esta incidencia puede aumentar en mascotas mayores de siete años (edad avanzada)[ii]. La enfermedad, que impide que el corazón funcione bien, suele pasar desapercibida en sus primeras etapas porque los síntomas se confunden frecuentemente con el envejecimiento natural del animal.
Al respecto, María Lourdes Velarde, decana de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Científica del Sur, destaca la importancia de la prevención y señala que “es vital que los perros, especialmente cuando llegan a una edad avanzada y según su raza, se realicen un chequeo cardíaco al menos una vez al año, sin esperar a que aparezca un problema grave para actuar, ni normalizar que la mascota se canse rápido en esa etapa de su vida”.
La insuficiencia cardíaca ocurre, en la gran mayoría de los casos, por problemas genéticos y de nacimiento, se desarrolla de forma progresiva, haciendo que este órgano pierda la fuerza necesaria para bombear la sangre de manera correcta a todo el cuerpo[iii]. “Aunque no tiene cura, un tratamiento a tiempo ayuda a controlar los síntomas, evitar las complicaciones graves y dar a la mascota una mejor calidad de vida”, enfatiza la vocera. Además del componente hereditario, la salud cardiovascular puede verse afectada por infecciones causadas por parásitos (como el “gusano del corazón”), arritmias, hipertensión o enfermedades renales y la obesidad, que aceleran el deterioro.
Esta condición afecta la salud del perro de dos maneras distintas, dependiendo de su tamaño, forma y raza:
- Razas pequeñas y medianas (menos de 15 kilos): tienen una alta predisposición a presentar la enfermedad degenerativa valvular, que hace que las válvulas del corazón no cierren adecuadamente, produciendo un sonido extraño conocido como “soplo”. Con el tiempo, esta falla provoca que la sangre fluya en dirección incorrecta, generando sobrecarga y derivando en insuficiencia cardíaca, dificultad para respirar, tos crónica, fatiga extrema y retención de líquidos. Las razas con mayor riesgo son el cavalier king charles spaniel (donde aparece a edad muy temprana), poodle, yorkshire terrier, chihuahua, dachshund (perro salchicha), shih tzu y maltés[iv].
- Razas grandes y gigantes (más de 15 kilos): son propensas a la cardiomiopatía dilatada o corazón agrandado, que ocurre cuando el músculo cardíaco se estira, se debilita y pierde su fuerza para latir. Esto reduce drásticamente la capacidad de este órgano para bombear sangre al resto del cuerpo, lo que puede provocar colapso, arritmias peligrosas, acumulación de líquido en los pulmones y, en casos graves, muerte súbita. Afecta principalmente al dóberman, gran danés, bóxer, terranova, san bernardo y pastor alemán[v].
Para ayudar a los dueños a actuar a tiempo, María Lourdes Velarde detalla cinco señales de alerta sencillas de identificar en casa que los tutores deben tomar en cuenta y, en caso de presentarse, acudir a un especialista:
- Menos energía y cansancio: el perro ya no salta ni corre como antes, camina lento, no quiere pasear o se demora mucho en levantarse de su cama.
- Tos seca y constante: en ocasiones puede parecer un atoro o carraspeo, y se presenta principalmente por las noches.
- Respiración agitada y jadeo: incluso cuando está durmiendo o descansando, o jadea constantemente sin haber realizado actividad física.
- Cambio en la coloración de la parte interna de la boca: al levantarle los labios, se ven las encías blancas o la lengua con un tono morado o azulado por la falta de oxígeno en la sangre.
- Desmayos (síncopes): el perro se desvanece por unos segundos tras un momento de mucha agitación, juego o estrés, y luego se recupera. Esta es una emergencia grave que indica un estado avanzado y es imprescindible llevarlo de inmediato a un especialista.
Ante cualquiera de estas señales, el rol del médico veterinario es clave y decisivo para poder brindar un diagnóstico adecuado, a través de una auscultación o escucha cardíaca minuciosa para detectar soplos, exámenes de imagen avanzados (como radiografías de tórax y ecografías del corazón) y análisis de sangre especiales que miden proteínas denominadas biomarcadores[vi]. Esto permite clasificar al paciente según las guías internacionales para darle un tratamiento preciso y a la medida.
Cuidar a una mascota va más allá de darle comida y cariño, implica asumir una tenencia responsable para asegurar su bienestar integral. “Los controles regulares y el diagnóstico temprano son lo que realmente hace la diferencia en la vida de los animales”, concluye Velarde.

