La salud del recién nacido empieza en el embarazo: cinco claves para protegerlo
- Angel Samanez, decano de la carrera de Medicina Humana de la Universidad Científica del Sur, advierte que muchas complicaciones en los primeros días de vida tienen origen en factores prevenibles durante la gestación.
Muchas de las complicaciones que afectan a los recién nacidos durante sus primeros días de vida no aparecen de forma inesperada: tienen origen semanas o meses antes, durante el embarazo. De acuerdo con Angel Samanez, decano de la carrera de Medicina Humana de la Universidad Científica del Sur, el nacimiento prematuro, el bajo peso al nacer, la dificultad respiratoria, la hipoglicemia y el mayor riesgo de infecciones son algunas de las condiciones que los especialistas en neonatología atienden con frecuencia, y que en muchos casos podrían prevenirse con un control prenatal oportuno.
En Perú, esta problemática cobra especial relevancia si se considera que, en 2023–2024, se registraron aproximadamente 7 muertes neonatales por cada 1,000 nacidos vivos.
“El control prenatal realizado por especialistas de gineco – obstetricia, también ayuda a proteger al bebé porque permite anticipar condiciones que pueden influir en su adaptación al nacer y preparar la atención desde los primeros minutos de vida. Muchas veces los padres creen que las complicaciones del recién nacido aparecen de forma inesperada, pero en realidad varias de ellas pueden prevenirse si identificamos a tiempo factores de riesgo durante el embarazo”, señala el decano.
En ese sentido, diversas complicaciones del recién nacido se relacionan con enfermedades que pueden presentarse durante la gestación. Su identificación y control oportunos no solo contribuyen a reducir riesgos, sino que también permiten planificar el nacimiento en un establecimiento que cuente con atención neonatal especializada, de ser necesario. Entre las más frecuentes se encuentran:
- Preeclampsia en la madre: puede afectar el crecimiento del bebé y aumentar el riesgo de prematuridad o bajo peso al nacer. A nivel global, afecta entre 3% y 8% de mujeres que dan a luz (OMS).
- Diabetes gestacional: suele aparecer en el segundo trimestre del embarazo debido a cambios hormonales que aumentan la resistencia a la insulina. Cuando no se controla adecuadamente, puede afectar también al recién nacido, quien podría presentar dificultades para regular sus niveles de glucosa en las primeras horas después del parto.
- Anemia materna: puede presentarse por el aumento de los requerimientos de hierro durante la gestación. Puede reducir las reservas del bebé y afectar su desarrollo.
- Infecciones durante el embarazo: las infecciones urinarias y otros procesos infecciosos pueden aumentar el riesgo de parto prematuro o de complicaciones neonatales.
- Hipertensión arterial: eleva el riesgo de complicaciones durante el embarazo y puede comprometer el aporte de oxígeno y nutrientes al feto, elevando el riesgo de complicaciones al nacer.
Medidas durante el embarazo que protegen al recién nacido
Samanez enfatiza que cuando estos factores se identifican a tiempo, el equipo de salud puede planificar el nacimiento en un establecimiento con capacidad neonatal adecuada, incluyendo unidades de cuidados intensivos si fuera necesario y especialistas preparados para la atención inmediata del recién nacido. Para reducir riesgos, recomienda:
- Iniciar controles prenatales y no interrumpirlos: generalmente se realizan de forma periódica durante el embarazo, según la indicación del ginecólogo y el nivel de riesgo de la gestación.
- Mantener una alimentación balanceada y suplementación indicada: una dieta adecuada ayuda a la madre a conservar buenas reservas nutricionales y favorece el desarrollo del bebé. Priorizar fuentes de hierro (carnes, sangrecita, menestras, verduras de hoja verde) y proteínas (huevo, pescado, pollo).
- Evitar alcohol, tabaco y drogas: por su impacto en el crecimiento fetal y por el aumento del riesgo de malformaciones congénitas, especialmente en el cerebro y el corazón.
- Consultar antes de tomar cualquier medicamento: incluso productos naturales, infusiones o suplementos pueden no ser seguros en el embarazo y algunas sustancias interfieren en la formación de los órganos del bebé.
- Controlar condiciones preexistentes: si existen enfermedades como diabetes o hipertensión, seguir el tratamiento con responsabilidad y acudir ante cualquier señal de alarma.
Finalmente, el decano remarca que la prevención no recae solo en la gestante, sino también en la actualización profesional de quienes acompañan el embarazo, desde el primer nivel de atención hasta los servicios especializados.
“El embarazo debe entenderse no solo como un proceso biológico, sino como una oportunidad de prevención. Eso exige profesionales formados en escenarios reales y con enfoque en la seguridad del paciente”, indica. En esa línea, destaca que la Universidad Científica del Sur cuenta con certificación de la Federación Latinoamericana de Simulación Clínica y Seguridad del Paciente (FLASIC), que respalda ese modelo de formación. “Lo que hagamos o dejemos de hacer durante el embarazo puede definir cómo ese bebé llegará al mundo. La prevención está en nuestras manos”, concluye Samanez.

