Midis: más de 469 000 hogares de zonas rurales mejoran sus ingresos con fortalecimiento de sus capacidades
- El programa Foncodes ha implementado tecnologías productivas y acompañamiento técnico en las actividades de sustento de los hogares.
En las comunidades rurales de la sierra y en las zonas más alejadas de la selva, el cambio llega con pequeñas tecnologías que transforman la vida diaria. Allí, donde el clima es extremo y los recursos escasos, 469 645 hogares de 23 regiones del país escriben una nueva historia de progreso gracias a la intervención del proyecto Haku Wiñay/Noa Jayatai del Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes), programa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).
El proyecto Haku Wiñay (en la sierra) y Noa Jayatai (en la selva) lleva soluciones prácticas y accesibles que se traducen en alimentos en la mesa y mayores ingresos. En una década, en estos hogares se han implementado 238 386 sistemas de riego presurizado, 481 728 módulos de cultivo de hortalizas, 793 316 módulos de abonos orgánicos y 276 883 módulos de crianza tecnificada de animales menores (gallinas y cuyes).
Con sistemas de riego por goteo y microaspersión, las familias usan de forma eficiente el agua y así han multiplicado la producción de papa, maíz, habas, alfalfa y diversas hortalizas, que aseguran la alimentación. Dichos productos también se destinan a la venta en las ferias y mercados locales y regionales.
El uso de abonos como compost y biol, elaborados con insumos orgánicos y técnicas sencillas, mejoran la calidad de los productos y fortalecen la agricultura familiar con prácticas sostenibles.
Además, en zonas donde el frío extremo limitaba la producción, los fitotoldos, estructuras que regulan la temperatura, la humedad y la luz, permiten cultivar hortalizas como lechuga, espinaca o zanahoria durante todo el año, incluso en condiciones adversas.
A su vez, la crianza tecnificada de cuyes, gallinas y cerdos ha incrementado el acceso a proteínas de calidad. El cambio no se queda en el campo. Cocinas mejoradas, el acceso a agua segura y el manejo adecuado de residuos sólidos forman parte de un enfoque integral que apuesta por una vida más saludable.
La titular del Midis, Lily Vásquez Dávila, destacó que, con herramientas simples y saberes compartidos, estas comunidades no solo incrementan su producción, sino que fortalecen sus capacidades. El resultado es tangible: más alimentos, más ingresos y una mejor calidad de vida que se construye desde la propia experiencia rural.
Finalmente, la ministra comentó que el acompañamiento cercano de los yachachiq, líderes locales que enseñan con el ejemplo, ha sido clave para transmitir conocimientos bajo la metodología de “aprender haciendo”, visitando hogar por hogar y adaptando cada técnica a la realidad de las familias.

