Conoce los principales factores de riesgo y los exámenes de tamizaje recomendados para los cánceres de mayor incidencia en el país

Conoce los principales factores de riesgo y los exámenes de tamizaje recomendados para los cánceres de mayor incidencia en el país
  • Con más de 72 mil nuevos casos de cáncer al año en el Perú1, alertan que el diagnóstico tardío y la centralización de servicios limitan las opciones de tratamiento.
  • De acuerdo con especialistas en cirugía oncológica el fortalecimiento de equipos especializados fuera de la capital permitirá disminuir derivaciones y mejorar los tiempos de atención, ampliando el acceso a tratamientos adecuados.

El cáncer es una de las principales batallas de salud para miles de personas en el Perú. Según GLOBOCAN, en el país se registran más de 72 mil nuevos casos cada año[1]. Sin embargo, pese a esta alta incidencia, el acceso oportuno a tratamientos sigue enfrentando dos barreras críticas: el déficit de cirujanos oncólogos en establecimientos de salud públicos, especialmente fuera de la capital[2], y la saturación del sistema de referencias hacia centros de mayor complejidad[3].

En ese contexto, el doctor Julio Ernesto Rivera, cirujano de Tórax experto en Oncología torácica, explica que estas demoras no son solo administrativas, sino que tienen un efecto directo en la evolución de la enfermedad. “Es importante tener en cuenta que un cáncer tiene probabilidades de control siempre y cuando se detecte a tiempo y se trate en la etapa adecuada. Sin embargo, si el diagnóstico y la cirugía se postergan, las alternativas terapéuticas se vuelven más limitadas”, detalla.

La realidad epidemiológica del país refuerza esta preocupación. El Dr. Víctor Destéfano, urólogo oncólogo, añade que la principal carga oncológica corresponde a tumores sólidos, siendo los cánceres de mama, próstata, estómago y colorrectal los más frecuentes[4]. En todos ellos, el momento del diagnóstico define el escenario terapéutico. “Cuando el cáncer está localizado, la intervención quirúrgica ofrece mayores probabilidades de éxito. Pero si se retrasa la identificación, puede producirse una ‘migración de estadio’. Un tumor en fase inicial puede avanzar a una etapa más compleja y requerir cirugías más complejas y tratamientos más extensos, que incluyen quimioterapia y radioterapia combinadas”, advierte.

Desde la práctica clínica, ambos especialistas coinciden en que una vez confirmado el diagnóstico y siempre que el caso lo permita, la cirugía debería realizarse lo antes posible, idealmente dentro del primer mes. Ese plazo busca aprovechar la ventana en la que la enfermedad sigue siendo potencialmente curable con una intervención quirúrgica planificada.

En esa línea, los especialistas detallan los principales factores de riesgo y los exámenes de tamizaje más recomendados para los cánceres de mayor frecuencia en el país:

  • Cáncer de mama[5],[6]. Asociado a factores como los antecedentes familiares, la menarquia temprana, la menopausia tardía, la obesidad, el consumo de alcohol y el uso prolongado de terapia hormonal. Frente a ello, la detección a tiempo cumple un rol clave e incluye el autoexamen mamario, el examen clínico de mama realizado por un profesional de salud y la mamografía periódica, de acuerdo con la edad y la indicación médica. Igualmente, la resonancia magnética es una alternativa para pacientes con alto riesgo.
  • Cáncer de cuello uterino[7],[8]. El principal factor es la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH). También influyen el inicio temprano de relaciones sexuales, tener múltiples parejas, la falta de vacunación contra esta infección, incluso el tabaquismo. Para su detección oportuna, se recomienda realizar pruebas de tamizaje como la prueba molecular de VPH y el Papanicolaou (PAP), siguiendo la orientación de un especialista.
  • Cáncer de próstata[9],[10]. El riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años, y es mayor en personas con antecedentes familiares, estilo de vida sedentaria, con obesidad y una dieta rica en grasas. Para su detección, se recomienda realizar evaluaciones como el examen clínico de este órgano, que permite palpar el agrandamiento de la próstata, y el dosaje del antígeno prostático específico (PSA) en sangre.
  • Cáncer gástrico[11],[12]Algunos hábitos y condiciones pueden favorecer la aparición de este tipo de neoplasia, como la infección por Helicobacter pylori, el consumo frecuente de alimentos ahumados, muy salados o procesados, el tabaquismo y los antecedentes familiares. Ante la presencia de factores de riesgo, el médico puede solicitar una endoscopía digestiva alta, sobre todo en personas mayores de 40 años.
  • Cáncer colorrectal[13]La probabilidad de desarrollarlo se incrementa con la edad, principalmente después de los 50 años, y en personas con antecedentes familiares, diabetes tipo 2, pólipos previos en la zona, alimentación baja en fibra y alta en carnes procesadas, sedentarismo u obesidad. Para su detección temprana, pueden indicarse exámenes como la prueba de heces, pruebas de sangre oculta en heces, y la colonoscopia, dentro de los exámenes visuales.

Detectar a tiempo marca la diferencia

Los especialistas coinciden en que el pronóstico del paciente está estrechamente vinculado al momento en el que se logra el diagnóstico y se inicia el tratamiento adecuado. Identificar la enfermedad en fases tempranas permite ampliar las alternativas terapéuticas y considerar la opción quirúrgica.

“Cuando el cáncer se identifica en una etapa temprana, aumentan las posibilidades de tratarlo de manera oportuna con terapias como la quimioterapia, radioterapia, o la cirugía, según cada caso. El objetivo es preservar esa ventana de oportunidad clínica”, señala el Dr. Víctor Destéfano.

En la misma línea, el Dr. Julio Ernesto Rivera destaca la importancia de una atención organizada y oportuna. “Acortar los tiempos entre el diagnóstico y la cirugía es fundamental para mantener opciones terapéuticas con intención curativa”, afirma.

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