Carry atractivo, volatilidad en materias primas y criptos sensibles: así cerró la semana en Latinoamérica

Carry atractivo, volatilidad en materias primas y criptos sensibles: así cerró la semana en Latinoamérica

Por John Murillo, Director Comercial (Chief Business Officer) de B2BROKER

Esta semana mostró un cambio notable en las condiciones globales para los mercados de América Latina. El recorte de tasas de la Reserva Federal debilitó al dólar estadounidense y reactivó el apetito por riesgo en los mercados emergentes; sin embargo, la acción del precio en LATAM dejó claro que la liquidez por sí sola ya no es suficiente. El riesgo local y la capacidad de ejecución siguen definiendo el desempeño relativo.

En el mercado cambiario, las monedas latinoamericanas repuntaron, con el real brasileño liderando las ganancias, ya que las elevadas tasas locales continuaron atrayendo flujos de carry. Se trató de una respuesta clásica al abaratamiento del financiamiento global. Brasil sigue siendo uno de los mercados emergentes más líquidos y, cuando los rendimientos vuelven a ser atractivos, los flujos regresan con rapidez. No obstante, la renta variable no acompañó ese movimiento: las acciones brasileñas quedaron rezagadas debido a la incertidumbre política y las dudas fiscales, que mantuvieron las valoraciones contenidas. En la práctica, esto implica que los inversionistas siguen operando Brasil de manera táctica, sin reconstruir posiciones de largo plazo.

México mostró un desempeño más equilibrado. El peso se mantuvo resiliente, aunque los aumentos arancelarios introdujeron riesgo de titulares en torno a las exportaciones y la manufactura. Este tipo de riesgos suele reflejarse primero en la volatilidad y en los diferenciales, antes de filtrarse hacia el mercado spot. Argentina y Colombia atrajeron interés selectivo, especialmente de fondos enfocados en mercados emergentes que están rotando nuevamente hacia historias de mayor beta. Aun así, el posicionamiento permanece cauteloso y de corto plazo.

En el mercado de materias primas, el petróleo continuó volátil, con un repunte momentáneo producto de tensiones geopolíticas, pero aun así cerró la semana bajo presión. El oro se benefició del dólar más débil y terminó al alza, consolidando su papel como cobertura para carteras latinoamericanas que enfrentan incertidumbre política y macroeconómica.

Bitcoin operó mayormente entre los 90,000 y 95,000 dólares, sin lograr sostener el impulso alcista pese a las condiciones financieras más laxas. Ethereum se mantuvo dentro del rango de 3,100–3,300 dólares, respaldado por una demanda estructural pero sin un catalizador claro. Esto confirma una vez más que las criptomonedas siguen siendo sensibles a la liquidez: no todo recorte de tasas se traduce en un movimiento alcista inmediato.

De cara a la próxima semana, la atención estará puesta en la continuidad del movimiento. Si Bitcoin se mantiene por encima de 90,000 dólares, podría volver a probar la zona de 96,000–98,000, aunque la resistencia sigue siendo considerable cerca de 100,000. Ethereum necesita una ruptura limpia por encima de 3,300 dólares para apuntar a 3,500; de lo contrario, es probable que continúe la fase de consolidación.

En los mercados tradicionales, las operaciones de carry siguen siendo atractivas, particularmente en Brasil, donde los diferenciales de rendimiento continúan siendo favorables. Sin embargo, los titulares políticos y la sensibilidad fiscal sugieren que el posicionamiento debe seguir siendo ágil. Las condiciones de liquidez están mejorando, pero los mercados continúan ajustando el precio del riesgo con rapidez.

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